Cócteles Incendiarios
Estoy seguro de que puedes volver a amarme. Yo puedo enseñarte a hacerlo. Sólo hay que agitar en un vaso mezclador zumos de tiempo y nuestras sangres, hasta que se calienten. Dárselo de beber a la roca que se deshaga en grava y así cogerte a puñados. Ver el polvo grisáceo que deja en las manos y añadirselo a nuevos cócteles incendiarios. Calentarnos los pies con ellos y abrazarnos, porque nunca podré abrigar más esperanza que ahora que todo me roban. Ahora que buscas refugio o te quedas huérfano.
Yo persistiré hasta al final de los días con mi antorcha, con un loco deseo de quemarlo todo. Te miraré con ojos vidriosos de pirómano en su desierto y te enseñaré a transformarlo en vergeles, bosques y junglas que quemar para restablecer nuestra temperatura corporal. Te besaré, te abrazaré, te tocaré con AMOR y luego le prenderé fuego; no habrá roca que resista las cenizas porque son el testigo ya ignífugo de la madera que sirvió de combustible.
Sólo necesito el gesto mutuo de encender la cerilla.
Sólo necesito el consentimiento para seguir amandote. Tu sólo necesitas percatarte.

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